viernes, 22 de agosto de 2014

La RESCOP quiere manifestar su apoyo y solidaridad con todas las personas del mundo de la cultura

Jueves 21 de agosto de 2014, por RESCOP

La Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina quiere manifestar su apoyo y solidaridad con todas las personas del mundo de la cultura que han denunciado públicamente el genocidio perpetrado por Israel en la Franja de Gaza, así como el bloqueo impuesto a su 1,8 millón de habitantes desde hace más de siete años.

Acogimos con mucha satisfacción el manifiesto en el que a finales de julio, un centenar de actor@s, director@s, dramaturg@s y escritor@s del Estado español se desmarcaron con coherencia y valentía, de la macabra equidistancia que la comunidad internacional y muchos medios de comunicación guardaron en relación a esta masacre despiadada de civiles palestinos, en la que ya han sido asesinados más de 450 niñas y niños.

Con posterioridad, hemos asistido con indignación a la vergonzosa campaña de difamación, acoso y amenazas que sufrieron Javier Bardem y Penelope Cruz en respuesta a esta digna muestra de solidaridad con el pueblo palestino y compromiso con los derechos humanos. Queremos denunciar la manipulación de aquellos que forman parte del lobby sionista y de los portavoces de la propaganda proisraelí que acusan injustamente de antisemitas a todas las personas que alzamos nuestra voz en contra de los crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional humanitario cometidas por Israel.

El mundo de la cultura en múltiples ocasiones ha denunciado las agresiones militares perpetradas por los poderosos de este mundo contra pueblos indefensos. Como pasó con el régimen racista de los Boers en Sudáfrica, miles de artistas se han ido sumando al boicot contra Israel, negándose a legitimar un régimen institucionalizado de Apartheid y un estado que ocupa un territorio que no le pertenece.

Hoy, volvemos a alentar a los representantes del mundo de la cultura a seguir expresando su solidaridad con el pueblo palestino y a denunciar los crímenes israelíes. Su voz, en medio del silencio cómplice, es imprescindible.